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El futuro del empleo ya esta aquí….

Estamos viviendo un periodo de transición a un modelo en el que es muy probable que el empleo deje de ser el elemento central de la vida de muchos ciudadanos. 

Junto a estos cambio o como consecuencia de ellas son ya muchas las organizaciones que se han dado cuenta de que las cosas están cambiando y de que también necesitan promover cambios organizativos. Las estructuras jerárquicas basadas en el principio de autoridad están en plena proceso de resultar perdedoras frente a las que promueven el «trabajo inteligente» o «trabajo ágil» como estrategia de negocio y que han formulado nuevos modelos de liderazgo.

Sin embargo una cosa es pensar, otra proponer, y otra implementar. Hace falta un claro liderazgo desde arriba para revolucionar las estructuras y los procesos jerárquicos e introducir estructura más horizontales. Las nuevas organizaciones necesitan profesionales y directivos capaces de actuar de verdad respetando los nuevos valores. 

Hoy ya existen organizaciones que están en el proceso de implantación y puesta en marcha de nuevos modelos basados en los siguientes principios:

  • Todos los empleados pueden desarrollar su trabajo desde cualquier lugar siempre que cumplan con los objetivos establecidos.
  • El rendimiento y la compensación se determina por los resultados alcanzados.
  • Las organizaciones concentran sus actividades y generan multitud de necesidades que son demandadas a profesionales que actúan de forma independiente.

Sin embargo estos nuevas formas de organización del trabajo encuentran, a menudo, muchas resistencias en las capas medias de las organizaciones. Hablamos de individuos que han ido escalando puestos dentro de la organización a base de largas jornadas y sacrificando sus vidas privadas en el proceso. Esperan de sus empleados la misma dedicación y no entienden que sus prioridades sean otras. Estos mandos justifican su existencia con un equipo visible de personas que trabajan para ellos y un abultado presupuesto para nóminas. Sugerir que ese mismo trabajo podría hacerlo un pequeño grupo de colaboradores externos o personas trabajando desde sus casas constituye una amenaza directa a su posición.

Para estos mandos, su trabajo consiste en controlar a sus empleados, asignándoles tareas y enseñándoles a llevarlas a cabo. Vigilan el cumplimento de las normas de la empresa y se aseguran de que se siguen los procedimientos correctos. En aras del «trabajo de calidad», insisten en el modelo estándar, que garantiza consistencia. Recompensan a los que dedican un esfuerzo extra, son leales a la empresa y no cuestionan demasiado el sistema existente. Los nuevos esquemas de «trabajo inteligente» a menudo encuentran resistencia en los mandos intermedios que han ido escalando puestos dentro de la organización y sacrificando sus vidas privadas en el proceso

Es muy probable que hoy el éxito en la función directiva se fundamente en estar disponible para actuar de manera totalmente diferente. Para ello deberán dar autonomía a los empleados y confiar en que no abusen de esta libertad. Permitirán que cada uno decida hacer su trabajo del modo que le resulte más conveniente. Expresarán con claridad los resultados que esperan, pero no intentarán imponer una metodología detallada para obtenerlos. Recompensarán nuevas ideas creativas que cuestionen las prácticas establecidas. Y su éxito se medirá por su capacidad de alcanzar los resultados con menos empleados y un presupuesto más reducido.

Se espera que las personas que trabajen en estas compañías se sientan verdaderamente empoderadas ya que agradecerán ser tratadas como  adultos y que se les permita tomar decisiones acerca de su trabajo, tal como lo harían en otros ámbitos de su vida. También a ellos les beneficiará idear formas más inteligentes de trabajar y alcanzar los objetivos en el menor tiempo posible. Los mejores trabajadores terminarán siendo los que menos horas trabajan. Los empleados cuestionarán la pertinencia de determinadas reuniones y serán recompensados por ello. Los supervisores se convertirán en asesores capaces de sacar lo mejor de las personas, motivándolas y dándoles apoyo, cediéndoles el control siempre que sea posible. Por último se espera que adquieran las bases de lo que se denomina espíritu emprendedor.

El único problema es que esta “tipología” de trabajo sólo va a poder ser realizada por el 30% de la masa laboral.

Pau Hortal

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