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Hace unos días coincidíamos en la parada del autobús una chica marroquí, un matrimonio de origen del sur de España y yo (latinoamericana, por resumir). El matrimonio comenzó hablando de lo raro que era el idioma árabe (siempre desde la buena educación y el deseo simplemente de conversar) y finalmente terminó explicando su experiencia migratoria por diversos países del norte de Europa durante los años 60’. Fue curioso ver el giro que dieron a su discurso en el momento en que recordaron su propia experiencia en aquellos raros países, en el que por cierto no aprendieron ni una sola palabra. Ellos soñaban con el Babel original donde hubiera una única lengua para todos, donde el castigo de la dispersión de los hombres y de la creación de diferentes idiomas desapareciera.

Es decir, la cuestión no reside tanto en el hecho de no querer entenderse, como en el de las dificultades de aceptar e integrar las diferencias. Ahora bien, como siempre ocurre al final del cuento, habría que decidir cuál de todas esas lenguas sería la privilegiada, la perfecta, la única. En una extensión imaginaria de la conversación presiento que en este caso la elegida sería el español.

Esta anécdota se me presenta como un ejemplo cotidiano de la situación actual de convivencia en algunas ciudades españolas. La cuestión de las lenguas, conjuntamente con las diferencias fisonómicas o de vestimenta, es la primera evidencia de que algo pasa en las actuales ciudades Babel de España. Dejaremos a un lado las diferencias intrínsecas de este país ya diverso de por sí, donde por lo menos se puede hablar de 4 idiomas y pueblos diferentes; y al otro lado, la diversidad que caracteriza a Europa donde cada país y cada pueblo ha logrado conservar sus diferencias. Algo está cambiando definitivamente, y esto es así en realidad tanto para los que llevan aquí toda la vida o ya estaban hace 10 años, como para los que acaban de llegar que se encuentran con esta diversidad sociocultural.

Actualmente esta cuestión se presenta como un gran reto para la sociedad española, que a pesar de haber tenido siempre una relación muy estrecha con los confines de la tierra, quizá es esta la primera vez en la que estos mismos confines se mueven de lugar. En todo caso y tal y como se presenta hoy este mundo totalmente globalizado y conectado, considero que el reto se presenta cuando menos interesante, porque como sociedad tenemos la oportunidad de crear una Babel en la que todos nos podamos entender, sobre todo desde el deseo auténtico y evidente de convivir en paz, y desde el reconocimiento del otro como diferente y portador de un mundo lejano y complejo a sus espaldas.

Xitlali Hernandez

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Comentarios

  1. Pau Hortal

    11 marzo, 2009 at 12:37

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    el problema fundamental de todas maneras surge creo, no en cuanto a la lengua que al final el ser humano siempre termina entendiendose de alguna manera (aunque sea con la pistola en la mano), aunque matandose despues, sino cuando nos encontramos con entornos que no favorecen la integración y la intercomunicación y con personas recien llegadas que no hacen nada por integrarse en el nuevo pais o territorio que les da cobijo. De todas formas me encanta tu comentario. Pau

  2. Xitlali

    21 marzo, 2009 at 13:21

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    Gracias por la valoración Pau. En todo caso creo que lo importante es poder generar el debate y encontrar una manera propia de gestionar un asunto que sin duda es la piedra angular de la comunicación interpersonale, y por extensión social. Tanto un extremo como el otro de lo que planteas, puede interpretarse como “normal” en determiado momento, la pregunta y lo interesante es cómo salir de esos lugares seguros en los que nos resguardamos los humanos cuando nos encontramos en situaciones desconocidas y nuevas. Y en España estamos en el momento ideal de incidir en la construcción de una manera nuestra, creada entre los que acogen y los acogidos. saludos

  3. Eduardo Stanley

    23 marzo, 2009 at 21:42

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    Interesante descripción de la presencia migrante en esa Babel que puede ser España. Hay otras más, como California. Pero más interesante aún es ver qué va a pasar ahora, con la crisis económica: reaccionará España como la Italia de Berlusconi?
    Es difícil crear una sociedad multicultural donde exista respecto a las diferentes comunidades, pero en situaciones de crisis es un gran desafio.

  4. Yoa

    23 marzo, 2009 at 21:42

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    Me gusta.


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