Alius Modus

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Negociar tu contrato de trabajo

La negociación de un contrato de trabajo es uno de los momentos clave con los que se enfrentan los profesionales y directivos a lo largo de su carrera profesional.

Este relevancia se refuerza en una situación como la actual en la que ya no es posible la firma de “contratos a largo plazo”, por lo que las condiciones pactadas –salario, beneficios sociales, “parachute” frente a un despido- son cada vez más relevantes.

Hemos de tomar todos consciencia de que la mayor parte de las negociaciones contractuales frustantes se producen por inseguridad y precipitación. En muchas ocasiones los profesionales, que os consideráis la parte débil, no asumís la negociación en la forma adecuada, y con la predisposición de exigir concesiones a la empresa que desea contrataros.

Toda negociación exige preparación, y el factor clave es la información. Tener respuesta a preguntas como: ¿Por qué me contratan?, ¿Cuáles son sus objetivos?, ¿Qué valor tienen mis competencias para la empresa?, ¿Qué necesidades les puedo ayudar a cubrir?, etc. es clave para enfocar la negociación. Recordemos que del conocimiento objetivo de nuestro valor y de su encaje en las necesidades de la organización se derivará una visión clara del contexto laboral en el que nos vamos a incorporar.

Una vez recogida la mayor información posible hay que plantearse las metas de la negociación, o lo que es lo mismo: ¿Cuáles son los objetivos que deseo alcanzar?… objetivos que, por otra parte, no deben de basarse estrictamente en las condiciones salariales. Cuántas veces ocurre que meses después de haberse incorporado a una compañía un directivo conoce que el resto de profesionales de su mismo nivel tienen una determinada condición contractual que él no posee por cuanto se “olvidó” de hacer la investigación previa adecuada y de plantearla en el momento de su incorporación a la organización.

El secreto del éxito en el proceso de negociación está en la elección correcta del orden de prioridades, en el “timing”, y en la determinación de los aspectos que son negociables y aquellos que se consideran “irrenunciables”. El margen de maniobra dentro de la negociación es uno de los primeros aspectos a despejar. Nuestro valor será más alto si disponemos de alguna condición o competencia única. Al mismo tiempo cuánto más elevada sea la posición más amplio es el margen de maniobra. De igual forma cuánta más prisa o urgencia tenga la compañía en cubrir el puesto más poder de negociación se puede esgrimir… etc. Es vital estar por tanto atento a los síntomas, a los indicios que se dejen entrever en la fase inicial de la negociación. 

El último aspecto a considerar es la que no hemos de visualizar a nuestro posible empleador como un contrincante. La empresa, contrariamente a lo que puede parecer, una vez que ha tomado la decisión de contratarnos, es la primera interesada en superar todos los baches que pueden surgir en la negociación. Sólo es necesario imaginar los costes económicos (pero también psicológicos) que supone que el proceso no se resuelva favorablemente. Es evidente que en este momento las dos partes están interesadas en llegar a un acuerdo y por tanto desean que el proceso de negociación no enturbie una relación profesional que se plantea como fructífera para las dos partes.

Alius Modus

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